23 de junio de 2026

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Trump dice que Venezuela es «un país feliz», pero la ciudadanía no está de acuerdo

People walk on the street after a blackout in Caracas, Venezuela August 30, 2018. REUTERS/Marco Bello

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Venezuela se ha convertido en “un país feliz” tras los cambios políticos y económicos impulsados luego de la intervención militar que derivó en la caída del anterior gobierno de Nicolás Maduro.

Sin embargo, la ciudadanía venezolana y diversos indicadores económicos muestran un escenario muy distinto al descrito por el mandatario estadounidense.

Las declaraciones de Trump fueron difundidas en el marco de un análisis publicado por The New York Times, en el que se detalla la brecha entre el discurso oficial de la administración estadounidense y la realidad cotidiana dentro del país sudamericano.

“Venezuela se ha convertido en un país feliz gracias a todo el dinero proveniente del nuevo comercio con Estados Unidos”, afirmó el presidente estadounidense la semana pasada, al referirse a la apertura económica posterior a la flexibilización de sanciones.

No obstante, en Caracas y otras ciudades del país, la situación económica continúa marcada por la volatilidad del tipo de cambio, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Según datos recientes, la inflación anual en Venezuela se mantiene entre las más altas del mundo, superando el 500 %, mientras el bolívar continúa en depreciación constante frente al dólar.

Ciudadanos consultados en distintos sectores de la capital aseguran que las condiciones de vida no han mejorado de forma perceptible.

“Que vengan sin escoltas y vayan al mercado a ver si esto ha mejorado”, expresó un comerciante de Los Teques, reflejando el malestar social que persiste en distintos niveles de la población.

El informe también destaca que, pese al incremento de ingresos petroleros y la reactivación parcial de exportaciones, la economía venezolana continúa mostrando profundas distorsiones estructurales. El flujo de divisas estaría concentrado en pocas manos, mientras gran parte de la población no percibe mejoras directas en su capacidad de compra.

La actual presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ha intensificado viajes y contactos internacionales en el marco de la nueva etapa diplomática con Washington, mientras su gobierno enfrenta crecientes presiones internas por el costo de vida y la caída del valor de la moneda nacional.

Según analistas citados por el medio estadounidense, el control parcial de la economía por parte de Estados Unidos y la nueva arquitectura financiera aplicada en Venezuela no ha logrado aún traducirse en una recuperación sostenida para los ciudadanos.

En paralelo, el descontento social ha ido en aumento. Organizaciones de monitoreo registran un incremento de protestas en lo que va de año, muchas de ellas vinculadas a reclamos salariales, servicios públicos y deterioro del poder adquisitivo.

Por su parte, funcionarios estadounidenses defienden la estrategia aplicada, argumentando que la recuperación económica requiere tiempo y que se han logrado avances en la estabilización del comercio petrolero y la reducción de algunas distorsiones del mercado.

A pesar de ello, economistas advierten que la brecha entre los indicadores macroeconómicos y la vida diaria de los venezolanos sigue siendo amplia, lo que alimenta la percepción de estancamiento entre amplios sectores de la población.

Mientras tanto, el debate sobre el futuro del modelo económico venezolano continúa abierto, en medio de expectativas internacionales, tensiones políticas y una ciudadanía que, según el reporte, aún no percibe los beneficios prometidos de la nueva etapa.

Vía// Versión Final