Luego de que la Alcaldía de Maturín realizara un despliegue en el casco central para retirar cornetas en los comercios, transeúntes aseguran que a pesar de que los establecimientos las quitaron, la contaminación sónica persiste en algunas tiendas de la avenida Bolívar y calle Monagas.
Ante este panorama, exigen a las autoridades competentes que este tipo de supervisiones las implementen de manera constante y que no solo sean una vez al año, debido a que consideran que el ruido excesivo afecta la salud pública.
Algunos comercios acataron esta medida, pero otros simplemente se hicieron de la vista gorda, pasas frente a esos establecimientos y se escucha la música a todo volumen. Las autoridades deben hacer este tipo de supervisiones más seguido, porque cuando dejan de fiscalizar vuelve otra vez el tormento», dijo Andrea Brelio.
Asimismo, comentaron que durante años caminar por el centro era una tortura, pues, la competencia entre comerciantes por ver quién reproducía música a mayor volumen provocaba un ambiente totalmente caótico.
«Lo mejor que pudieron hacer las autoridades fue mandar a quitar esas cornetas que son un tormento. Tú pasas por la avenida Miranda y no se escuchan esos parlantes o por otros lugares del centro, pero por la calle Monagas algunos comerciantes hicieron caso omiso», afirmó Ginelkys Rodríguez, transeúnte.
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Periodista. Licenciada en Comunicación Social

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