Tras dos operativos frustrados en el último momento por desavenencias entre autoridades estadounidenses, el canje a tres bandas entre Venezuela, Estados Unidos y El Salvador se puso en marcha este viernes con el objetivo de que los 238 venezolanos deportados por Washington a la megacárcel del presidente salvadoreño Nayib Bukele, 10 detenidos estadounidenses y 80 prisioneros politicos venezolanos recuperasen la libertad.
Está por ver si los acuerdos abarcaría también un alivio de las sanciones energéticas contra Caracas, uno de los principales escollos de la operación junto a las conocidas desavenencias entre el enviado especial, Richard Grenell, favorable a todo tipo de acuerdos con Maduro, y el secretario de Estado, Marco Rubio, quien junto a los tres congresistas cubanoamericanos de Florida, los famosos «locos cubanos», constituyen el principal bastión estadounidense contra las dictaduras de la región, incluida la venezolana, reseñó El Mundo.
En su primer comunicado del día, el gobierno venezolano agradeció «una vez más» al expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, «por sus valiosas gestiones en aras del diálogo político, la paz y la reconciliación en Venezuela».
La primera aeronave, un Gulfstream III usado previamente en otras repatriaciones, llegó al aeropuerto de Maiquetía para buscar precisamente a los estadounidenses, cinco nacidos en EE. UU. y otros cinco considerados ciudadanos.
Al menos 80 presos políticos también serán excarcelados en las próximas horas de distintas prisiones del país, incluido el Helicoide.
En la lista provisional de excarcelados figuran al menos cuatro dirigentes opositores: Goyo Graterol, líder de Primero Justicia (PJ) en el estado Falcón; William Dávila, exdiputado socialdemócrata; Ángel Aristimuño, dirigente de Un Nuevo Tiempo (UNT); y el analista opositor Alejandro Narváez.
The New York Times publicó hace dos semanas que la operación de canje se había roto por las diferencias entre Rubio y Grenell. El jueves se había recuperado la sintonía entre ambos y Caracas había dado su visto bueno para el canje, pero a última hora se paralizó de nuevo. Tras limar las últimas asperezas, el canje se puso en marcha con el visto bueno de ambas administraciones, según confirmaron funcionarios estadounidenses a la agencia Reuters.
Periodista monaguense

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