14 de octubre de 2026

Fuerza Espacial de los EE.UU. reveló uso de guerra electromagnética durante captura de Maduro, según WSJ

La operación militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela también incluyó el uso de sistemas de guerra electromagnética para interferir las comunicaciones satelitales y proteger a las fuerzas desplegadas, según investigación publicada por The Wall Street Journal (WSJ).

El reportaje, elaborado tras una visita a instalaciones de la Fuerza Espacial en Colorado y entrevistas con militares que participaron en operaciones en Venezuela y Medio Oriente, describe cómo Washington utiliza tecnologías capaces de interrumpir temporalmente las señales de satélites adversarios sin destruir los equipos.

Uno de los dispositivos presentados fue Meadowlands, sistema terrestre diseñado para interferir las comunicaciones satelitales mediante la emisión de señales de radio que saturan las frecuencias utilizadas por esos aparatos. Su funcionamiento permite obstaculizar el intercambio de información entre los satélites y las estaciones terrestres, sin provocar necesariamente daños permanentes, pues la comunicación puede restablecerse cuando cesa la interferencia.

“Aquello que nunca se ve es increíblemente importante en la guerra”, afirmó el teniente general Gregory Gagnon al explicar la relevancia del dominio del espectro electromagnético para las operaciones militares estadounidenses.

Estas capacidades permiten mantener operativos los sistemas de comunicación de satélites, aeronaves y embarcaciones propias, al tiempo que dificultan que los adversarios utilicen sus redes espaciales para coordinar acciones militares.

Una barrera electromagnética durante la operación en Venezuela

Entre los testimonios recogidos por el diario estadounidense figura el del sargento técnico Joshua Lomax, integrante de la Fuerza Espacial que participó en el despliegue de estos sistema

De acuerdo con el reportaje, Lomax y su equipo interfirieron las comunicaciones de satélites para establecer una “burbuja protectora” alrededor de las fuerzas estadounidenses involucradas en la operación que culminó con la captura de Maduro.

Tras concluir esa misión, el militar recibió instrucciones para trasladarse a Medio Oriente, donde Estados Unidos también desarrollaba operaciones contra Irán. El cambio de escenario exigió preparar y transportar los equipos en plazo reducido.

“Fueron 72 horas para empacar el equipo, inspeccionarlo, cargarlo en el avión y partir”, relató Lomax. Una vez en el destino, el personal disponía de aproximadamente 96 horas para instalar los dispositivos y ponerlos en funcionamiento.

El sargento describió esas misiones como “increíblemente intensas” y señaló que durante su despliegue en Medio Oriente llegó a encontrarse bajo fuego enemigo.

Sistemas para detectar y neutralizar amenazas

La Fuerza Espacial estadounidense también dispone de herramientas defensivas, entre ellas Bounty Hunter, diseñada para examinar el espectro electromagnético, identificar interferencias y localizar señales que puedan comprometer el funcionamiento de sus satélites.

Según WSJ, estos dispositivos pueden trabajar junto con los sistemas ofensivos mediante un esquema conocido como “explorador y tirador”: una tecnología detecta y localiza la posible amenaza, mientras que otros equipos pueden actuar contra ella siguiendo las instrucciones de los mandos militares.

A estas capacidades se suma el Remote Modular Terminal (RMT), sistema más compacto que puede transportarse en contenedores y desplegarse con rapidez en distintos escenarios. Los responsables militares consultados por el periódico indicaron que estos equipos ya participan en operaciones de combate y tienen presencia en regiones del mundo, aunque sus ubicaciones se mantienen bajo reserva.

La capitana Sofia Parlock, otra integrante de las unidades desplegadas en Medio Oriente, explicó que parte de sus funciones consiste en monitorear las variaciones del espectro electromagnético, documentarlas y transmitir los datos a los responsables de evaluar posibles amenazas.

Tanto Parlock como Lomax pertenecen a Mission Delta 3, unidad especializada en guerra electromagnética espacial con sede en la Base de la Fuerza Espacial Peterson, en Colorado.

Su comandante, el coronel Angelo Fernández, destacó la preparación de sus efectivos para operar fuera de sus instalaciones habituales y afirmó que la unidad debe estar lista para desplegarse «en cualquier parte del mundo».

El control del espacio, prioridad militar

La investigación de The Wall Street Journal expone la creciente importancia que el Pentágono concede a la protección de sus capacidades espaciales. Los satélites cumplen funciones esenciales para las comunicaciones militares, la navegación, la detección de lanzamientos de misiles, el guiado de armamento y la obtención de imágenes de alta resolución de las zonas de combate.

La guerra electromagnética se ha convertido en una herramienta para defender esas infraestructuras y limitar el acceso de otros países a sus propias redes satelitales durante un conflicto.

El desarrollo y despliegue de estos sistemas responde a un objetivo doble: preservar la ventaja tecnológica de las fuerzas estadounidenses y reducir la capacidad de sus adversarios para comunicarse, coordinar operaciones y aprovechar sus recursos espaciales.

Con información de The Wall Street Journal

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