Sumergida en una oscuridad total parecida a la Cueva del Guácharo y a merced del hampa se encuentra la vereda 5 del lado oeste de 23 de Enero, sector ubicado en la parroquia San Simón, en Maturín.
Esto se debe a que desde hace aproximadamente seis años la zona dejó de contar con el servicio del alumbrado público, lo que en reiteradas oportunidades le ha dado el chance a los delincuentes para que ingresen a las viviendas y sometan a algunas familias, despojándolas de sus pertenencias.
Así lo aseguró la vecina Lucila Jaramillo, quien indicó que ante situación se han visto en la obligación de colocar bombillas en las afueras de las residencias y estar vigilantes ante la presencia de personas inescrupulosas.
«El año pasado unos delincuentes se metieron en una de las casas y amarraron a los dueños, y se robaron todo lo que había de valor», mencionó.
Jaramillo criticó el hecho de que en las otras veredas han colocado las bombillas, y al llegar a su zona «ya no hay», por lo que exhortó a las autoridades gubernamentales a tomar cartas en el asunto, restableciendo el servicio y colocando patrullaje.

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