Tras la culminación del semestre, estudiantes de la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Monagas, denunciaron promesas incumplidas sobre la dotación y reparación de pupitres.
Comentaron que el pasado mes de abril, el gobernador de la entidad, Ernesto Luna, visitó la institución y se comprometió con el abastecimiento del mobiliario en un lapso de 15 días, lo que hasta la fecha no se ha cumplido.
El dirigente estudiantil, Héctor Antuárez, manifestó su preocupación, debido a que la población estudiantil vive un calvario por la escasez de pupitres, pues, a inicios de semestre se registró una demanda de 1.800 unidades para una comunidad de 5.500 alumnos.
«Prometieron que en 15 días iban a dotar la universidad de pupitres nuevos y reparar los ya existentes. Pero hasta ahora esos pupitres están por allí en los pasillos, no los hemos visto, están desaparecidos. Los vemos a veces en nuestra imaginación, por muy gracioso que suene», expresó.
De esta manera, destacaron que el mobiliario existente es insuficiente por lo que tienen que andar deambulando de salón en salón o improvisar espacios para no recibir clases de pie.
«Estamos cansados de esta situación. A lo largo del semestre muchos de esos pupitres se han dañado, por lo que estimamos que la demanda aumente, ya van a comenzar los intensivos ¿Dónde se van a sentar los estudiantes para recibir sus clases?», detalló.
Además, señalaron que durante una encuesta realizada a 3.800 alumnos, esta arrojó que la comunidad estudiantil considera que su proceso educativo se ve gravemente afectado a causa del déficit de pupitres en las aulas.
«Los estudiantes no queremos promesas vacías, exgimos soluciones», explicaron.
Por su parte, Andrimar Gómez, representante del movimiento estudiantil Nuevas Ideas, aseguró que a este problema se le suma la crisis de los constantes apagones eléctricos que golpea las labores de los estudiantes, quienes utilizan dispositivos electrónicos para cumplir con las jornadas académicas.
«Hablamos de cortes eléctricos de 5, 6, 7 y hasta 10 horas continuas. Estudiar así, definitivamente, es una prueba de resistencia. Exigimos condiciones dignas para nosotros los estudiantes, porque, por ejemplo, hay algunos que pasan todo el día en la universidad y aparte de eso trabajan por medio de dispositivos electrónicos, y entonces cuando llegan a su casa no tienen luz», enfatizó.


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Periodista. Licenciada en Comunicación Social

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