Vendedores ambulantes de comida rápida que hacen vida en la calle Monagas, de Maturín, se ven afectado porque tienen que laborar entre las aguas negras.
Jose Molinos, vendedor de perros calientes, mencionó que este problema lleva más de siete años presentándose y hasta los momentos no ha tenido la atención requerida por las autoridades competentes.
«El año pasado entre varios vendedores de esta calle, pagamos para que limpiaran y destaparon las cloacas, pero eso no fue suficiente porque el problema persiste y empeora cada día más», dijo.
Asimismo, mencionó que se ha mantenido laborando en el lugar, porque es la única opción viable para poder sobrevivir ante la realidad económica.
Por su parte, Lina Rojas, vendedora de tequeños, destacó que antes de abrir su carrito de comida saca las aguas negras estancadas, para así evitar que los malos olores proliferen el lugar.
«Yo a cada rato saco el agua que proviene de los edificios y las tiendas, por eso no huele mal, se que no es lo ideal trabajar en esta condiciones, pero no nos queda de otra», puntualizó.
Además, aseguró que muchas personas prefieren no comer en el sitio para evitar poner en riesgo su salud.
En este sentido, hacen un llamado a las autoridades para que resuelvan este problema y garanticen mejores condiciones de higiene.






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Periodista. Licenciada en Comunicación Social

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