La avenida Andrés Eloy Blanco de Maturín, una de las principales arterias viales que atraviesa el corazón de la ciudad, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para conductores y transeúntes debido a cantidad de huecos, además de su constante deterioro.
«Es increíble que una avenida tan céntrica y transitada como la Fuerzas Armadas esté en estas condiciones. Parece un camino de tierra lleno de cráteres, no una avenida en el pleno centro de Maturín», expresó María González, quien caminaba por de la zona.
Los conductores se ven obligados a realizar maniobras para esquivar los huecos. Además del riesgo vial, el deterioro de la avenida provoca daños constantes en los vehículos, generando gastos imprevistos para los ciudadanos.


«Reparar el tren delantero de un vehículo cuesta mucho donero, que no tenemos, lamentó Juan Palomo, taxista de una reconocida empresa.
El problema no sólo afecta a los conductores. Los peatones también sufren las consecuencias, con aceras en mal estado y la dificultad de transitar de forma segura.
Ante esta situación, ciudadanos hacen un llamado a las autoridades municipales y regionales para que tomen cartas en el asunto de manera inmediata.

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