18 de junio de 2024

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Israelíes y palestinos siguen conmocionados por una guerra que cambió todo

Un mes después del sangriento ataque de Hamás que conmocionó a Israel, la vida cotidiana de israelíes y de palestinos sigue trastocada por el conflicto y la ofensiva de represalias lanzada por el ejército israelí en la Franja de Gaza.

Un mes después del sangriento ataque de Hamás que conmocionó a Israel, la vida cotidiana de israelíes y de palestinos sigue trastocada por el conflicto y la ofensiva de represalias lanzada por el ejército israelí en la Franja de Gaza.

Los comandos de Hamás irrumpieron el 7 de octubre en el sur de Israel y lanzaron un asalto en el que murieron 1.400 personas, en su mayoría civiles.

Esta sangrienta ofensiva sacudió hasta los cimientos a la sociedad israelí. Las imágenes de las víctimas, muchas carbonizadas o mutiladas, conmocionaron a la opinión pública.

La captura de más de 240 personas, en su mayoría civiles, tomadas como rehenes continúa suscitando tensiones políticas y plantea un enorme desafío para el gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Netanyahu prometió “aniquilar” a Hamás y lanzó una ofensiva contra la Franja de Gaza, que es uno de los territorios más densamente poblados del mundo, con 2,4 millones de habitantes.

Los incesantes bombardeos israelíes y la ofensiva terrestre asolaron este territorio palestino, gobernado por Hamás desde 2007, donde la destrucción dejó paisajes apocalípticos.

El ministerio de Salud de Hamás reportó que al menos 9.770 personas murieron en los ataques israelíes y afirmó que la mayoría son civiles.

El diario palestino de mayor difusión Al Quds dijo que “Gaza se ha convertido en la tumba de miles de personas inocentes”.

En Israel, el diario de izquierda Haaretz manifestó que “el cambio provocado por la guerra es total”.

“Las pérdidas de vidas, los daños, la ansiedad, la agenda política del país y el vuelco total de las viejas convenciones políticas”, señaló.

“Polvorín”

El conflicto atiza el temor de que haya una escalada en la región. Irán, que es un aliado de Hamás y del movimiento libanés, Hezbolá, advirtió en octubre que la situación puede salirse de control y afirmó que Oriente Medio es un “polvorín”.

Estados Unidos envió a consejeros militares a Israel y movilizó a dos portaaviones al este del Mediterráneo.

Israel puso en alerta a sus tropas en la frontera con Líbano, en caso de que Hezbolá entrara en la contienda.

Tras casi un mes de silencio, el jefe de Hezbolá, Hassan Nasrallah, pronunció un esperado discurso el viernes y advirtió que “una guerra total” es algo “realista” y responsabilizó a Estados Unidos del conflicto.

El portavoz del Pentágono, Patrick Ryder, indicó que no cree que Hezbolá intensifique la contienda y afirmó a la cadena BBC que se logró “impedir un conflicto regional más amplio”.

Para Avi Melamed, un experto israelí en Oriente Medio, es posible que Hezbolá “incendie” la región.

“Tienen una capacidad militar diez veces superior a la de Hamás”, afirmó a la AFP. “Pueden infligir grades daños al Estado de Israel”.
El ejército israelí afirmó que también están preparados para una escalada en Cisjordania, un territorio ocupado desde 1967 y donde la violencia aumentó desde el inicio del conflicto.